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miércoles, diciembre 1, 2021
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    La Atlántida de Platón y el Jalisco de la avaricia

    Erick Alejandro Ochoa Lozano 
    Twitter: @ErickOchoaL
    IG: erickochoa_l4

    Platón en su diálogo Critias describe a la Atlántida como un paraíso idílico en donde la abundante naturaleza convive de manera ordenada y planeada con las personas que ahí habitan. Para Platón el paisaje de la Atlántida “superaban por su número, grandeza y belleza a todas las que hay ahora y que tenían en ellas muchas ricas aldeas de vecinos, ríos, lagos y prados que daban alimento suficiente a todos los animales, domésticos y salvajes”.

    La Atlántida no era solo un ejemplo de paraíso terrenal, sino de prudencia y respeto a las leyes: humanas y naturales. Pero, Platón continúa con una dura crítica hacía la naturaleza humana, señala que mientras “permanecía la naturaleza divina, prosperaron todos sus bienes” pero cuando predominó el carácter humano, estos destruyeron “lo más bello de entre lo más valioso”.

    Platón nunca terminó la trilogía de diálogos que tratan sobre la Atlántida, el diálogo está inconcluso, algunos sugieren que por su avanzada edad no pudo terminarlo. Aun así, Critias termina con la amenaza de la venganza de Zeus hacía las personas de la Atlántida, un castigo que buscaba corregir la avaricia, soberbia y ansia de poder que desarrolló el pueblo de la Atlántida y sus reyes.

    Si bien, la Atlántida es un lugar ficticio que utiliza Platón para describir una sociedad utópica que se corrompe por la pérdida de la “naturaleza divina”, y su desviación hacía el instinto humano de avaricia y falta de prudencia, el mensaje es claro: respetar lo divino de la naturaleza, ser prudentes, dignos y respetar las leyes, tanto naturales como humanas.

    La descripción de la Atlántida de Platón empata completamente con la geografía de México, y en particular, de Jalisco. Como detalla el Instituto Nacional de Estadística y Geografía en nuestra entidad contamos con 68% clima cálido subhúmedo, 18% templado subhúmedo y 14% seco y semiseco, además de 17 áreas naturales protegidas según el Gobierno de Jalisco, tres de ellas en Zapopan: Barranca del Río Santiago, Bosque el Nixticuil y el Bosque La Primavera.

    En los últimos años, en Jalisco como en la Atlántida ha reinado la naturaleza humana sobre la divina, actualmente el Río Santiago es uno de los más contaminados, la Comisión Estatal de Derechos Humanos dio a conocer un estudio que muestra afectaciones ambientales en al menos 149 localidades aledañas al río, la mayoría producto de la actividad industrial.

    Por su parte, el Bosque La Primavera, como señaló Agustín del Castillo (@agdelcastillo) en 2019, ha perdido extensión debido a problemas administrativos y de gestión. Por su parte, Violeta Meléndez (@viogu) señala que el Bosque de La Primavera tiene un récord de un incendio severo cada 7 años, lapsos demasiados cortos para su recuperación.

    Por último, en el Bosque El Nixticuil han existido embates de las constructoras por levantar fraccionamientos, así como la construcción de vivienda irregular, la tala de árboles, la descarga de escombros y la remoción de suelo, así lo señaló en 2020 el Comité en Defensa del Bosque El Nixticuil.

    El abuso de los recursos naturales con fines económicos, ya sea por un trato descuidado de la descarga de materiales, o por la destrucción de área protegidas para la construcción de zonas habitacionales, han llevado en los últimos años a una devastación de la biosfera en Jalisco. Como las personas en la Atlántida, los reyes han optado por la avaricia y el ansia del poder antes que respetar la ley y la naturaleza.

    Como Platón nos enseña, la naturaleza debe ser respetada, cuidada y tratada con prudencia. Solo bajo esos preceptos una sociedad puede vivir en paz con lo divino, un símil que tenían los griegos de la naturaleza. Es necesario mirar de manera crítica las decisiones que han tomado los gobernantes, y observar cuáles son los valores que respetamos como sociedad.

    La construcción de un futuro debe partir de una autocrítica del presente y del pasado, en esto, Platón nos da una herramienta reflexiva: alguna vez existió una tierra prospera y justa, pero la avaricia humana terminó destruyendo lo más bello y lo más valioso. Como sociedad debemos preguntarnos qué es lo que consideramos más bello y valioso, y qué necesitamos cambiar para no caer en el error de las personas de la Atlántida. 

    Estos solo son algunos ejemplos de cómo Jalisco, y Zapopan han imitado el carácter humano de las personas de Atlántida que reclamaba Platón. La falta de prudencia y respeto por la ley, nos están empujando a una catástrofe, esa catástrofe que Platón no pudo terminar de relatar en sus diálogos. Es posible que si seguimos por el camino de la avaricia, el ansia de poder y la falta de prudencia, podamos descubrir la furia de Zeus.

     


    Erick Alejandro Ochoa Lozano es estudiante de historia por la Universidad de Guadalajara, estudió derecho y ciencia política por la misma casa de estudios. Ha trabajado con asociaciones civiles y en el servicio público.
    Twitter: @ErickOchoaL
    IG: erickochoa_l4

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